Brotó lo que en silencio estaba vivo
Este flash no estaba pensado para contar una historia concreta. Estaba pensado para que cada persona pudiera reconocerse en él desde la suya.
La figura aparece contenida dentro de una forma oscura y densa — esa parte de uno mismo que guarda, que calla, que espera. Pero desde ese mismo lugar empiezan a crecer ramas. Finas, delicadas, atravesando la figura y creciendo hacia arriba.
La mirada no mira al espectador. Mira hacia algo más alto.
El contraste entre la masa negra y las líneas finas de las plantas era clave: una parte densa e interna, otra más ligera que empieza a abrirse paso. Porque los procesos reales de transformación no son ruidosos. Ocurren en silencio, durante mucho tiempo, hasta que un día algo sale a la superficie.
Mi cliente lo vio y quiso hacerlo suyo. Eso es lo más honesto que puede pasar con un diseño.
La pieza
Si tienes un proceso interno que quieres representar en piel, cuéntamelo. A veces las mejores piezas nacen de lo que no se puede explicar con palabras del todo.