De la idea a la piel: un tatuaje para llevar siempre cerca a quien ya no está
Sofía sabía que quería otro tatuaje para su abuelo. Lo que no sabía era cómo.
Eso es exactamente donde empieza mi trabajo: no en el boceto, sino en la conversación. Le hice preguntas. Escuché sus audios. Fui entendiendo que no se trataba de un recuerdo, sino de una presencia. Su abuelo no era alguien que había pasado — era alguien que seguía acompañándola, especialmente en el camino que había elegido: convertirse en médica.
Ese detalle lo cambió todo.
El concepto nació solo: una nube con las gafas y el sombrero que él siempre llevaba, observándola desde arriba. Debajo, ella con su bata, avanzando. No era una escena de pérdida. Era una escena de compañía.
Así es como entiendo un tatuaje con significado en Santander: no como una imagen bonita, sino como una forma de hacer visible algo que ya existía dentro.
La pieza
Si tienes una historia que quieres transformar en tatuaje, puedes enviarme tu idea a través del formulario. Cada proyecto empieza con una conversación.