Los Raqueros de Santander en la piel
Juncal subía a Santander de vez en cuando. Quería un tatuaje que tuviera que ver con la ciudad, pero no quería un souvenir.
Eso ya era una buena señal.
Hablamos de los Raqueros. No como imagen turística, sino como escena con memoria — figuras ligadas al mar, a una Santander más humilde y más viva, a una historia que muchos llevan dentro sin haberla vivido del todo.
El reto era representarlos sin que perdieran esa textura. Sin que quedaran bonitos de una forma vacía. El movimiento, el gesto, la composición tenían que pesar más que el detalle. Que se entendiera la escena, pero que también quedara espacio para que cada persona la leyera desde su propio vínculo con la ciudad.
El resultado es un tatuaje que funciona como recuerdo de un lugar, pero también como una forma de llevar encima algo de su historia. No Santander como postal. Santander como identidad.
La pieza
Si tienes un vínculo con un lugar, una imagen o un momento que quieres llevar contigo, puedo ayudarte a encontrar la forma de representarlo.